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Celebración Diocesana de Nuestra Señora de la Altagracia

Te invitamos a la celebración diocesana de la Bienaventurada Virgen María de Altagracia el domingo 20 de enero.

Ven y participa en la Misa en honor de la Bienaventurada Virgen María de Altagracia en la iglesia de Incarnation (8220 W. Hillsborough Ave., Tampa, FL  33615) el domingo 20 de enero, 2019 a la 1:30 p.m. La Misa será concelebrada por el padre Gilberto Quintero, Vicario de la Oficina Multicultural de la Diócesis de St. Petersburg.

Te invitamos luego de la Santa Misa al salón social para disfrutar de las famosas empanadas dominicanas, música y un ambiente festivo. Todos los ingresos beneficiarán a la parroquia hermana de la parroquia de Incarnation en la República Dominicana. La Bienaventurada Virgen María de Altagracia es la patrona de la República Dominicana.

CELEBRACIONES DE LA VIRGEN DE GUADALUPE

La Iglesia en las Américas celebra la Fiesta de la Bienaventurada Virgen María de Guadalupe, Patrona de las Américas, el 12 de diciembre de 2018.

La historia del origen de la milagrosa imagen de Nuestra Señora de Guadalupe es muy conocida.  Juan Diego Cuauhtlatoatzin era un campesino pobre, callado y humilde.  Cuando la Santísima Virgen María se le apareció y le encomendó que fuera a pedirle al obispo de la localidad a que construyera una iglesia en el lugar de la aparición en su honor, Juan Diego se resistió a llevar el mensaje al obispo pues pensó que no le creería.  Luego de recoger flores y colocarlas en su tilma para ofrecerlas a la Virgen, ella le pidió a Juan Diego que llevara las flores al obispo como prueba de su aparición. Una vez frente al obispo, Juan Diego abrió su tilma y dejo caer las flores, exponiendo la bella imagen de la Virgen en su tilma, vestida con la apariencia de una joven india azteca.

La iglesia fue construida, millones de nativos se convirtieron a la fe católica y la Iglesia se dedicó a proteger las poblaciones indígenas.

The Church throughout America (North, Central, and South) celebrates the Feast of Our Lady of Guadalupe, Patroness of the Americas on December 12, 2018.

The story of the origins of the miraculous image of Our Lady of Guadalupe is well known. Juan Diego Cuauhtlatoatzin was a quiet, humble man, a poor peasant. When the Blessed Virgin Mary appeared to him and asked him to tell the local bishop to build a church in her honor, Juan Diego became a very reluctant messenger. The bishop would not believe him. So Mary filled Juan Diego’s tilma, or cloak, with roses in December, and when he emptied out these beautiful flowers at the bishop’s feet, there, imprinted on his tilma, was a wonderful image of the Virgin, dressed like a young Aztec woman.

The chapel was quickly built, millions embraced Christianity, and the Church increased its protection of the indigenous peoples.

Below, you will find a list of parishes that will be celebrating the Feast of Our Lady of Guadalupe with liturgical celebrations, music, food, reenactments and other ways. Contact parishes for additional details.

Para obtener información acerca de las celebraciones de otras parroquias no listadas aquí por favor, visite la página web de la parroquia.

Iglesia Blessed Sacrament, Tampa
7001 12th Avenue South, Tampa, FL 33619
Novenas:
Desde diciembre 4 hasta diciembre 12
Domingo, 9 de diciembre:
12:00 pm – Misa
Luego de la Misa: Reinado, danza nativa por los Matachines,
recreación de la aparición, comida, música, juegos y mucho más
Miércoles, 12 de diciembre:
5:00 am – Rosario
6:00 am – Misa con Mariachis
7:00 am – Desayuno
6:00 pm – Novena, rosario y procesión
7:00 pm –  Misa bilingüe

Iglesia Corpus Christi, Temple Terrace
9715 N. 56th Street, Temple Terrace, FL 33617
Miércoles, 12 de diciembre:
5:00 am – Mañanitas
7:00 pm – Misa
8:00 pm – Compartir

Iglesia Holy Cross, St. Petersburg
7851 54th Ave N., St. Petersburg, FL 33709
Novena comienza el 2 de diciembre a las 6:30pm en la iglesia.
Miércoles, 12 de diciembre:
7:00 pm – Misa en español

Iglesia Most Holy Redeemer, Tampa
10110 N. Central Avenue, Tampa, FL 33612
Domingo, 9 de diciembre:
11:30 am – Procesión
12:30 pm – Misa
1:30 pm – Compartir con Mariachis en el Salón Duffy

Iglesia Nativity, Brandon
705 E. Brandon Blvd., Brandon, FL 33511
Miércoles, 12 de diciembre:
7:00 pm – Misa bilingüe

Misión Our Lady of Guadalupe Mission, Wimauma
16650 U.S. 301 S., Wimauma, FL 33598
Miercoles, 12 de diciembre:
4:30 am – Mañanitas, rosario y danzas aztecas
9:00 am – Misa en inglés
5:00 pm – Danzas
6:30 pm – Procesión
7:00 pm – Misa bilingüe
8:00 pm – Danzas, rifa y mucho más

Iglesia Our Lady of Lourdes, Dunedin
750 San Salvador Dr., Dunedin, FL 34698
Sábado, 8 de diciembre:
5:00 pm – Misa bilingüe
Danzas por grupo folclórico Sones de México

Iglesia Our Lady of Perpetual Help, Tampa
1711 E. 11th Avenue, Tampa, FL 33605
Miércoles, 12 de diciembre:
7:00 am – Mañanitas en la Iglesia
8:00 am – Desayuno en el Salón Tomás
7:00 pm – Misa
8:00 pm – Cena en el Salón Tomás

Iglesia Our Lady of the Rosary, Tampa
2348 Collier Parkway, Land O’ Lakes, FL 34639
Miércoles, 12 de diciembre:
6:30 pm – Rosario
7:00 pm – Misa en español

Iglesia Sacred Heart, Pinellas Park
7809 46th Way North, Pinellas Park, FL 33781
Miércoles, 12 de diciembre:
6:00 pm – Misa bilingue

Misión Santa María, Tampa
14004 N 15th St., Tampa, FL 33613
Miércoles, 12 de diciembre:
7:00 pm – Misa en español con mariachi
8:00 pm – Cena

Iglesia St. Anne, Ruskin
106 11th Ave. N. E., Ruskin, FL 33570
Miércoles, 12 de diciembre:
5:00 am – Rosario y Danzantes
6:00 am – Misa
8:00 am – Misa
6:30pm – Novena
7:00 pm – Misa bilingüe

Iglesia St. Cecelia, Clearwater
820 Jasmine Way, Clearwater, FL 33756
Sábado, 8 de diciembre, de 5:00 pm a 11:00 pm:
7:00 pm – Misa de la Inmaculada Concepción
Venta de antojitos, postres, bebidas, rifa y entretenimiento
con DJ Bimbo Mix, Mahetzy y Maximo Stylo.
Martes, 11 de diciembre:
9:00 pm – Mañanitas con los “Misioneros de Cristo acompañados del DJ Richard”
10:00 pm – Mañanitas con el “Trio Potencia Huasteca”
11:00 pm – Mañanitas con el Mariachi “Invasor de México”
Miércoles, 12 de diciembre:
12:00 am – Mañanitas con el “Ministerio de Música de St. Cecelia”
1:00 am – Misa
2:00 am – Desayuno
6:00 pm – Rosario y procesión
7:00 pm – Misa

Iglesia St. Clement, Plant City
**Lugar: Plant City Stadium – 1904 South Park Rd., Plant City, FL
Bailes folklóricos, Matachines, Comida mexicana
Miércoles, 12 de diciembre:
5:00 pm – Comienzo de entrada al estadio
8:00 pm – Misa
11:00 pm – Mariachis

Iglesia St. Francis of Assisi, Seffner
4450 C.R. 579, Seffner , FL 33584
Miércoles, 12 de diciembre:
4:30 am – Mañanitas
6:00 pm – Misa 8:00 pm – Representación de las apariciones de la Virgen de Guadalupe Bailes típicos, rifas y venta de rosas.

Iglesia St. Jerome, Largo
10895 Hamlin Blvd., Largo, FL 33774
Domingo, 9 de diciembre:
3:00 pm – Procesión y rosario junto al campanario
4:30 pm – Mariachis y bailarines en la entrada principal de la iglesia
4:45 pm – Procesión entra a la iglesia
5:00 pm – Misa
6:00 pm – Refrescos y folklore mexicano en el Centro Parroquial
***Este evento requiere registración. Por favor llame a la oficina parroquial al 727‐595‐4610 antes del 3 de diciembre de 2018.

Iglesia St. Joseph, Tampa
3012 Cherry Street, Tampa, FL 33680
Domingo, 9 de diciembre:
11:30 am – Misa oficiada por el Obispo Emérito Robert N. Lynch
12:30 pm – Gran Festival en el pabellón con música, comida, bailes regionales mexicanos y la participación de Juan Luis Muñoz y la Danza Soldados de Cristo
Martes, 11 de diciembre:
11:00 pm – Misa de Gallo, Mañanitas con Mariachis y desayuno

Iglesia St. Lawrence, Tampa
5225 N. Himes Ave., Tampa, FL 33614
Domingo, 9 de diciembre:
4:00 pm – Procesión
5:00 pm – Misa

Iglesia St. Patrick, Largo
1507 Trotter Road, Largo, FL 33770
Miércoles, 12 de diciembre:
10:00 am – Misa en español

Iglesia St. Patrick, Tampa
4520 S. Manhattan Ave.,Tampa, FL 33611
Miércoles, 12 de diciembre
7:00 pm – Misa bilingüe

Iglesia St Paul, Tampa
12708 N. Dale Mabry Hwy., Tampa, FL 33618
Lunes 3 de diciembre hasta el martes 11 de diciembre:
7:30 pm – Novena en el Santuario del Santo Niño
3, 4 y 5 de diciembre – La novena será a las 8:30 pm en el Santuario del Santo Niño luego de la Misión de Adviento.
Miércoles, 12 de diciembre:
6:00 pm – Rosario en el Santuario del Santo Niño
7:00 pm – Misa y procesión en el “Peace Path” con la bendición de imágenes de la Virgen de Guadalupe
8:30 pm – Celebración con comida mexicana en el Parish Square y en el Family Center
Se invita a todos a lucir vestidos auténticos de sus países

Carta del Santo Padre Francisco al Pueblo de DIOS

«Si un miembro sufre, todos sufren con él» (1 Co 12,26). Estas palabras de san Pablo resuenan con fuerza en mi corazón al constatar una vez más el sufrimiento vivido por muchos menores a causa de abusos sexuales, de poder y de conciencia cometidos por un notable número de clérigos y personas consagradas. Un crimen que genera hondas heridas de dolor e impotencia; en primer lugar, en las víctimas, pero también en sus familiares y en toda la comunidad, sean creyentes o no creyentes. Mirando hacia el pasado nunca será suficiente lo que se haga para pedir perdón y buscar reparar el daño causado. Mirando hacia el futuro nunca será poco todo lo que se haga para generar una cultura capaz de evitar que estas situaciones no solo no se repitan, sino que no encuentren espacios para ser encubiertas y perpetuarse. El dolor de las víctimas y sus familias es también nuestro dolor, por eso urge reafirmar una vez más nuestro compromiso para garantizar la protección de los menores y de los adultos en situación de vulnerabilidad.

1.  Si un miembro sufre

En los últimos días se dio a conocer un informe donde se detalla lo vivido por al menos mil sobrevivientes, víctimas del abuso sexual, de poder y de conciencia en manos de sacerdotes durante aproximadamente setenta años. Si bien se pueda decir que la mayoría de los casos corresponden al pasado, sin embargo, con el correr del tiempo hemos conocido el dolor de muchas de las víctimas y constatamos que las heridas nunca desaparecen y nos obligan a condenar con fuerza estas atrocidades, así como a unir esfuerzos para erradicar esta cultura de muerte; las heridas “nunca prescriben”. El dolor de estas víctimas es un gemido que clama al cielo, que llega al alma y que durante mucho tiempo fue ignorado, callado o silenciado. Pero su grito fue más fuerte que todas las medidas que lo intentaron silenciar o, incluso, que pretendieron resolverlo con decisiones que aumentaron la gravedad cayendo en la complicidad. Clamor que el Señor escuchó demostrándonos, una vez más, de qué parte quiere estar. El cántico de María no se equivoca y sigue susurrándose a lo largo de la historia porque el Señor se acuerda de la promesa que hizo a nuestros padres: «Dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos» (Lc 1,51-53), y sentimos vergüenza cuando constatamos que nuestro estilo de vida ha desmentido y desmiente lo que recitamos con nuestra voz.

Con vergüenza y arrepentimiento, como comunidad eclesial, asumimos que no supimos estar donde teníamos que estar, que no actuamos a tiempo reconociendo la magnitud y la gravedad del daño que se estaba causando en tantas vidas. Hemos descuidado y abandonado a los pequeños. Hago mías las palabras del entonces cardenal Ratzinger cuando, en el Via Crucis escrito para el Viernes Santo del 2005, se unió al grito de dolor de tantas víctimas y, clamando, decía: «¡Cuánta suciedad en la Iglesia y entre los que, por su sacerdocio, deberían estar completamente entregados a él! ¡Cuánta soberbia, cuánta autosuficiencia! […] La traición de los discípulos, la recepción indigna de su Cuerpo y de su Sangre, es ciertamente el mayor dolor del Redentor, el que le traspasa el corazón. No nos queda más que gritarle desde lo profundo del alma: Kyrie, eleison – Señor, sálvanos (cf. Mt 8,25)» (Novena Estación).

2. Todos sufren con él

La magnitud y gravedad de los acontecimientos exige asumir este hecho de manera global y comunitaria. Si bien es importante y necesario en todo camino de conversión tomar conocimiento de lo sucedido, esto en sí mismo no basta. Hoy nos vemos desafiados como Pueblo de Dios a asumir el dolor de nuestros hermanos vulnerados en su carne y en su espíritu. Si en el pasado la omisión pudo convertirse en una forma de respuesta, hoy queremos que la solidaridad, entendida en su sentido más hondo y desafiante, se convierta en nuestro modo de hacer la historia presente y futura, en un ámbito donde los conflictos, las tensiones y especialmente las víctimas de todo tipo de abuso puedan encontrar una mano tendida que las proteja y rescate de su dolor (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 228). Tal solidaridad nos exige, a su vez, denunciar todo aquello que ponga en peligro la integridad de cualquier persona. Solidaridad que reclama luchar contra todo tipo de corrupción, especialmente la espiritual, «porque se trata de una ceguera cómoda y autosuficiente donde todo termina pareciendo lícito: el engaño, la calumnia, el egoísmo y tantas formas sutiles de autorreferencialidad, ya que “el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz (2 Co 11,14)”» (Exhort. ap. Gaudete et exsultate, 165). La llamada de san Pablo a sufrir con el que sufre es el mejor antídoto contra cualquier intento de seguir reproduciendo entre nosotros las palabras de Caín: «¿Soy yo el guardián de mi hermano?» (Gn 4,9).

Soy consciente del esfuerzo y del trabajo que se realiza en distintas partes del mundo para garantizar y generar las mediaciones necesarias que den seguridad y protejan la integridad de niños y de adultos en estado de vulnerabilidad, así como de la implementación de la “tolerancia cero” y de los modos de rendir cuentas por parte de todos aquellos que realicen o encubran estos delitos. Nos hemos demorado en aplicar estas acciones y sanciones tan necesarias, pero confío en que ayudarán a garantizar una mayor cultura del cuidado en el presente y en el futuro.

Conjuntamente con esos esfuerzos, es necesario que cada uno de los bautizados se sienta involucrado en la transformación eclesial y social que tanto necesitamos. Tal transformación exige la conversión personal y comunitaria, y nos lleva a mirar en la misma dirección que el Señor mira. Así le gustaba decir a san Juan Pablo II: «Si verdaderamente hemos partido de la contemplación de Cristo, tenemos que saberlo descubrir sobre todo en el rostro de aquellos con los que él mismo ha querido identificarse» (Carta ap. Novo millennio ineunte, 49). Aprender a mirar donde el Señor mira, a estar donde el Señor quiere que estemos, a convertir el corazón ante su presencia. Para esto ayudará la oración y la penitencia. Invito a todo el santo Pueblo fiel de Dios al ejercicio penitencial de la oración y el ayuno siguiendo el mandato del Señor,[1] que despierte nuestra conciencia, nuestra solidaridad y compromiso con una cultura del cuidado y el “nunca más” a todo tipo y forma de abuso.

Es imposible imaginar una conversión del accionar eclesial sin la participación activa de todos los integrantes del Pueblo de Dios. Es más, cada vez que hemos intentado suplantar, acallar, ignorar, reducir a pequeñas élites al Pueblo de Dios construimos comunidades, planes, acentuaciones teológicas, espiritualidades y estructuras sin raíces, sin memoria, sin rostro, sin cuerpo, en definitiva, sin vida[2]. Esto se manifiesta con claridad en una manera anómala de entender la autoridad en la Iglesia —tan común en muchas comunidades en las que se han dado las conductas de abuso sexual, de poder y de conciencia— como es el clericalismo, esa actitud que «no solo anula la personalidad de los cristianos, sino que tiene una tendencia a disminuir y desvalorizar la gracia bautismal que el Espíritu Santo puso en el corazón de nuestra gente».[3] El clericalismo, favorecido sea por los propios sacerdotes como por los laicos, genera una escisión en el cuerpo eclesial que beneficia y ayuda a perpetuar muchos de los males que hoy denunciamos. Decir no al abuso, es decir enérgicamente no a cualquier forma de clericalismo.

Siempre es bueno recordar que el Señor, «en la historia de la salvación, ha salvado a un pueblo. No existe identidad plena sin pertenencia a un pueblo. Nadie se salva solo, como individuo aislado, sino que Dios nos atrae tomando en cuenta la compleja trama de relaciones interpersonales que se establecen en la comunidad humana: Dios quiso entrar en una dinámica popular, en la dinámica de un pueblo» (Exhort. ap. Gaudete et exsultate, 6). Por tanto, la única manera que tenemos para responder a este mal que viene cobrando tantas vidas es vivirlo como una tarea que nos involucra y compete a todos como Pueblo de Dios. Esta conciencia de sentirnos parte de un pueblo y de una historia común hará posible que reconozcamos nuestros pecados y errores del pasado con una apertura penitencial capaz de dejarse renovar desde dentro. Todo lo que se realice para erradicar la cultura del abuso de nuestras comunidades, sin una participación activa de todos los miembros de la Iglesia, no logrará generar las dinámicas necesarias para una sana y realista transformación. La dimensión penitencial de ayuno y oración nos ayudará como Pueblo de Dios a ponernos delante del Señor y de nuestros hermanos heridos, como pecadores que imploran el perdón y la gracia de la vergüenza y la conversión, y así elaborar acciones que generen dinamismos en sintonía con el Evangelio. Porque «cada vez que intentamos volver a la fuente y recuperar la frescura del Evangelio, brotan nuevos caminos, métodos creativos, otras formas de expresión, signos más elocuentes, palabras cargadas de renovado significado para el mundo actual» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 11).

Es imprescindible que como Iglesia podamos reconocer y condenar con dolor y vergüenza las atrocidades cometidas por personas consagradas, clérigos e incluso por todos aquellos que tenían la misión de velar y cuidar a los más vulnerables. Pidamos perdón por los pecados propios y ajenos. La conciencia de pecado nos ayuda a reconocer los errores, los delitos y las heridas generadas en el pasado y nos permite abrirnos y comprometernos más con el presente en un camino de renovada conversión.

Asimismo, la penitencia y la oración nos ayudará a sensibilizar nuestros ojos y nuestro corazón ante el sufrimiento ajeno y a vencer el afán de dominio y posesión que muchas veces se vuelve raíz de estos males. Que el ayuno y la oración despierten nuestros oídos ante el dolor silenciado en niños, jóvenes y minusválidos. Ayuno que nos dé hambre y sed de justicia e impulse a caminar en la verdad apoyando todas las mediaciones judiciales que sean necesarias. Un ayuno que nos sacuda y nos lleve a comprometernos desde la verdad y la caridad con todos los hombres de buena voluntad y con la sociedad en general para luchar contra cualquier tipo de abuso sexual, de poder y de conciencia.

De esta forma podremos transparentar la vocación a la que hemos sido llamados de ser «signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano» (Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, 1).

«Si un miembro sufre, todos sufren con él», nos decía san Pablo. Por medio de la actitud orante y penitencial podremos entrar en sintonía personal y comunitaria con esta exhortación para que crezca entre nosotros el don de la compasión, de la justicia, de la prevención y reparación. María supo estar al pie de la cruz de su Hijo. No lo hizo de cualquier manera, sino que estuvo firmemente de pie y a su lado. Con esta postura manifiesta su modo de estar en la vida. Cuando experimentamos la desolación que nos produce estas llagas eclesiales, con María nos hará bien «instar más en la oración» (S. Ignacio de Loyola, Ejercicios Espirituales, 319), buscando crecer más en amor y fidelidad a la Iglesia. Ella, la primera discípula, nos enseña a todos los discípulos cómo hemos de detenernos ante el sufrimiento del inocente, sin evasiones ni pusilanimidad. Mirar a María es aprender a descubrir dónde y cómo tiene que estar el discípulo de Cristo.

Que el Espíritu Santo nos dé la gracia de la conversión y la unción interior para poder expresar, ante estos crímenes de abuso, nuestra compunción y nuestra decisión de luchar con valentía.

Vaticano, 20 de agosto de 2018

Carta del Cardinal Daniel N. DiNardo, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos

Presidente de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos Anuncia Esfuerzo que Involucrará Laicos, Expertos y el Vaticano mientras los Obispos de los Estados Unidos Resuelven Abordar la “Catástrofe Moral” –Agosto 16, 2018

WASHINGTON— El Cardinal Daniel N. DiNardo de Galveston-Houston, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB por su sigla en inglés), emitió el siguiente comunicado después de una serie de reuniones con miembros del Comité Ejecutivo de la USCCB y otros Obispos. El siguiente comunicado incluye tres objetivos y tres principios, así como pasos iniciales de un plan que involucrará laicos, expertos y el Vaticano. Un plan más detallado será presentado al cuerpo de Obispos en su reunión de la Asamblea General en noviembre en Baltimore.

A continuación, el pronunciamiento del Cardinal DiNardo:

“Hermanos y Hermanas en Cristo,

Hace dos semanas, compartí con ustedes mi tristeza, enojo y vergüenza vinculadas con las recientes revelaciones del arzobispo Theodore McCarrick. Estos sentimientos se mantienen y se han profundizado a la luz del informe del Gran Jurado de Pennsylvania. Estamos frente a una crisis espiritual que requiere no solamente una conversión espiritual, sino cambios prácticos para evitar repetir los pecados y fallas del pasado que se han puesto en evidencia en este reciente informe. A principios de la semana, el Comité Ejecutivo de la USCCB se reunió nuevamente y estableció un esquema de estos cambios necesarios.

El Comité Ejecutivo ha establecido tres objetivos: (1) una investigación vinculada con las cuestiones relacionadas al arzobispo McCarrick; (2) la apertura de nuevos y confidenciales canales de información para reportar las quejas contra los Obispos; y (3) abogar por una más efectiva resolución de quejas futuras. Estos objetivos serán perseguidos de conformidad con tres criterios: independencia adecuada, autoridad suficiente y liderazgo significativo por los laicos.

Ya hemos iniciado el desarrollo de un plan concreto para alcanzar estos objetivos, basados en consultas con expertos, laicos y el clero, así como el Vaticano. Presentaremos este plan al cuerpo de Obispos en nuestra reunión de noviembre.  Además, viajaré a Roma para presentar estos objetivos y criterios ante la Santa Sede, e urgir pasos concretos y adicionales basados en ellos.

El principal objetivo en todo esto es crear protecciones más fuertes contra depredadores en la Iglesia y cualquiera que los encubra, protecciones que mantendrán a los obispos en los estándares más altos de transparencia y responsabilidad.

Permítanme desarrollar brevemente sobre los objetivos y criterios que hemos identificado.

El primer objetivo es una completa investigación de las cuestiones alrededor del arzobispo McCarrick. Estas respuestas son necesarias para prevenir la recurrencia y de esta manera proteger a los menores, seminaristas y otros quienes puedan ser vulnerables en el futuro. Consecuentemente, invitaremos al Vaticano a adelantar una “Visita Apostólica” para tratar estos asuntos, en concordancia con un grupo de predominantemente laicos identificados por su conocimiento por los miembros de la Junta Nacional de Revisión y empoderados para actuar.

El segundo objetivo es hacer más fácil el reporte de los abusos y conductas inapropiadas de los Obispos. Nuestro “Statement of Episcopal Commitment” del 2002 no deja claro que camino pueden tomar las victimas por si mismas para informar los abusos y otras conductas sexuales inapropiadas por parte de los obispos. Necesitamos actualizar este documento. Necesitamos también desarrollar y promover ampliamente mecanismos confiables de reporte de terceras partes. Estas herramientas ya existen en muchas diócesis y en el sector público y nosotros estamos ya examinando opciones específicas.

El tercer objetivo es abogar por mejores procedimientos para resolver las quejas contra los obispos. Por ejemplo, los procedimientos canónicos que se siguen para una queja serán estudiados con un énfasis sobre propuestas concretas para hacerlos más agiles, equitativos y transparentes y para especificar que restricciones pueden ser impuestas a los obispos en cada etapa de ese proceso.

Buscaremos estos objetivos de conformidad con tres criterios.

El primer criterio es independencia genuina. Cualquier mecanismo que considere una queja contra un obispo debe ser libre de parcialidad o de excesiva influencia por parte de un obispo. Nuestras estructuras deben impedir a los obispos de desalentar quejas en su contra, de obstruir su investigación o de sesgar su resolución.

El segundo criterio se relaciona con la autoridad de la Iglesia. Toda vez que sólo el Papa tiene la autoridad para disciplinar o remover a los obispos, nos aseguraremos de que nuestras medidas respeten tanto esa autoridad como la protección de los vulnerables ante el abuso del poder eclesiástico.

Nuestro tercer criterio es el involucramiento sustantivo del laicismo. Los laicos brindan experiencia a la investigación, aplicación de la ley, psicología y otras disciplinas pertinentes, y su presencia fortalece nuestro compromiso ante el primer criterio de independencia.

Finalmente, lamento y pido humildemente su perdón por lo que mis hermanos obispos y yo hemos hecho o dejado de hacer. Cualesquiera sean los detalles que surjan en relación al arzobispo McCarrick o de los muchos abusos en Pennsylvania (o en cualquier otra parte), ya sabemos que una causa arraigada es la falla del liderazgo episcopal. El resultado fue que un número de amados niños de Dios fueron abandonados para enfrentar solos un abuso de poder. Esto es una catástrofe moral. Es también parte de esta catástrofe que muchos sacerdotes fieles quienes están buscando santidad y sirviendo con integridad estén manchados por esta falta.

Estamos firmemente resueltos, con la ayuda de la gracia de Dios, a que nunca se repita. No me hago ilusiones acerca del grado en el cual la confianza en los obispos haya sido dañada por estos pasados pecados y faltas. Hará falta trabajo para reconstruir esa confianza. Lo que he destacado aquí es solo el comienzo; otros pasos seguirán. Los mantendré informados de nuestro avance hacia el logro de estos objetivos.

Permítanme pedirles que se mantengan pendientes con todas estas resoluciones. Permítanme también pedirles que recen por nosotros, que tomará tiempo para reflexionar, arrepentirnos y recomprometernos con la santidad de la vida e imitar nuestras vidas cada vez más con Cristo, el Buen Pastor”.

Reflexión del Presidente de Catholic Relief Services sobre la crisis en el borde…

Sean Callahan, presidente y CEO de Catholic Relief Services (CRS), escribió lo siguiente como respuesta a la separación de las familias que ha estado ocurriendo en el borde de Estados Unidos y México.  Adjunto hay maneras de ayudar a resolver la problemática de dicha separación.

“In Mexico last week, I sat with a mother who explained the suffering she and her sons faced as they left their home in El Salvador because her boys were threatened to be killed by a local gang.  Can you imagine her fear when she found out her little boys, David (8 years) and Isaiah (5 years), were targeted by the gang.  David loves to write poems and his mother beamed with pride as she spoke about his thoughtfulness beyond his years, and Isaiah, a quiet boy with a buzz haircut, was known by everyone in the migrant center as a meticulous artist.  Her eyes swelled with tears as she described the sickness in her stomach and the hopelessness she felt when she thought her children would be taken from her (and all of us in this world) before they could share their God given gifts.   What could she do?  She ran!  She risked her life and that of her children, using what little money she had on transport and food, and then walking for 2 ½ days without food until they found the Sisters and the migrant center in Mexico.

Yesterday, I met another women with two sons.  She is one of close to a million people who have fled violence and are now in a camp in Bangladesh.  She told me how her home had been destroyed, and how she traveled to Bangladesh to seek a “new life” for her boys.  The boys were quiet and a bit shy of this foreigner in there small shelter, but they broke into big smiles and giggles when I asked them what they wanted to be and they proudly said teachers – both of them.  As we spoke in the dimly lit shelter the monsoon rains began to pelt her plastic roof, and the camp turned from a hot dusty place, to one of streams, puddles, and mud.  Her boys laughed as I waved goodbye sliding out the door.  My shoes were caked with mud, and everyone watched (and smiled) as I tried to make my way without landing on my backside in a muddy puddle.  Despite the inconveniences, she felt lucky to be in a place where she could sleep in a shelter of bamboo and plastic sheeting on an immaculately clean dirt floor with her two boys.

In Mexico and in Bangladesh, I saw people who cared!  Our local partners (Sisters in Mexico and Caritas Bangladesh) are the people you can count on when your life is in the balance.  And our colleagues?  I was inspired!  Inspired by their commitment, dedication and perseverance.  Sure, they get tired, frustrated, and are constantly overcoming challenges and obstacles, but they just kept coming.  Driving forward!   They did not let the pelting rain, the threats, the mud, the violence or the poverty get them down.  No!  They are working overtime to ensure these families can stay together in a safe environment.  They are installing solar lights for safety near the camps latrines, cutting steps into the hillside, providing access to potable water, securing shelters with ropes, creating child friendly spaces, and explaining to the local communities that these are “good people” and that we must (as Pope Francis urges us to do) be welcomed, protected, promoted, and integrated them into our communities.  It isn’t easy, but as Sister Magdalena said from her barrio in Mexico City, “I did not come here because it is easy”.

I write to you not just because these stories should be shared, but to demonstrate the lengths that people will go to in order to keep their families safe and together.  We see this around the world.  It is not just in Mexico or Bangladesh, but Uganda, Syria, South Sudan, and beyond.  That is why it is so disturbing to me personally, and, I expect, to many of you to see the separation of families at the border of the USA.  As a civil rights leader stated in testimony today, it is not who we are!  Regrettably, we have witnessed these sort of practices and their consequences all over the world.  We know the impact of child separation through our extensive work with orphans and vulnerable children.  We witness and respond to the poverty and violence that drive families to make the difficult choice of fleeing their homes to seek safety here and in many other countries.  And, we often call on governments to respect the dignity and rights of children and families.

Pope Francis and the US Conference of Catholic Bishops (USCCB) have spoken prophetically and resolutely about the policy and practice of separating children from their families at the US border. The USCCB is actively advocating on behalf of the Church to reverse this policy and end this practice immediately.  As part of the Church in the United States, we stand in full support of the Holy Father and the USCCB.  While we do not directly advocate on this domestic issue, we are working with the USCCB to make sure our experience and perspectives inform and bolster their work.

For those U.S. citizens who wish to take action on this issue, I have provided the attached information sheet that the USCCB’s Office of Migration and Refugee Services has issued.

Below are other links you may find useful:

For those of you who are either not U.S. citizens or those U.S. citizens who would like to do more, please take a moment to share a meal or a moment with someone from a foreign land, stop someone from talking bad about a neighbor or colleague, and say a prayer for those children who have been separated from their families.

Let us all be that beckon of light that provides hope, solace, and direction for those who have been separated from their loved ones,

Peace and light,

Sean Callahan
Presdent and CEO
Catholic Relief Services”

La Seguridad en las Redes Sociales

Aprenda sobre como estafadores están usando las redes sociales para pedirle que comparta su información personal.

La Diócesis de St. Petersburg ha recibido notificación de por lo menos una persona que fue contactada a través de Facebook Messenger, haciéndose pasar por el obispo Gregory Parkes. Monseñor Parkes no se comunica con ninguna persona por medio de las redes sociales ni a través de mensajes electrónicos instantáneos. En caso de que reciba mensajes de ese tipo, por favor, comuníquese con Facebook y no responda al mensaje. Esto es un ejemplo de “Phishing”, lo cual es un tipo de fraude caracterizado por estafadores que se hacen pasar por una persona, una organización o un negocio legítimo para tratar de obtener información personal o dinero de una persona.

Con el fin de ayudarle con su seguridad en el uso de las redes sociales, correo electrónico y mensajes de texto, así como protegerse contra estafas y “phishing” le recomendamos prestar atención a las recomendaciones de la Comisión Federal del Comercio:

  • ¡Manténgase alerta! Las organizaciones que operan legítimamente nunca solicitan información personal, que es confidencial, a través de sistemas que no son seguros, como los correos electrónicos, las redes sociales y los mensajes de texto.
  • Ignore mensajes por correo electrónico, redes sociales y mensajes de texto de alguien que le pide información personal o ayuda financiera.
  • Para verificar la veracidad de un mensaje electrónico, de las redes sociales o de mensajes de texto que haya recibido de cualquier institución, incluso de la Iglesia, comuníquese con la organización que supuestamente le envió el mensaje.

Haga clic aquí  para aprender sobre 10 maneras de evitar el fraude:

Haga clic aquí para obtener información adicional.

 

Reunión de Delegados al V Encuentro Nacional Regional

Reunión de Delegados al V Encuentro Nacional Regional

Delegados de la Diócesis de St. Petersburg se reunieron el 12 de febrero en el Centro Pastoral con el Rvdmo. Obispo Gregory Parkes en preparación hacia el V Encuentro Nacional de las Regiones Episcopales V y XIV en Doral, FL.

34 delegados de 16 parroquias y de grupos y movimientos apostólicos tuvieron la oportunidad de cenar, compartir y reflexionar en comunidad el significado de haber sido seleccionados como delegados de sus parroquias y grupos a representar la diócesis en el V Encuentro Nacional Regional.

Luego de la reflexión, los delegados recibieron información sobre el viaje a Doral, FL y el trabajo que realizarán una vez se unan al resto de los delegados de las demás diócesis de Florida, Georgia, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Alabama, Mississippi, Tennessee, Louisiana y Kentucky.

Los participantes del V Encuentro Nacional Regional enfocarán su trabajo en 13 áreas ministeriales, compartiendo la experiencia de sus parroquias y del Encuentro Diocesano para ayudar a identificar prácticas de mayor éxito, retos y oportunidades a nivel regional, al igual que prioridades y estrategias a nivel regional y nacional.

Para concluir la reunión, el Señor Obispo Parkes compartió su sentir con los delegados y expresó palabras de júbilo y esperanza para los delegados. Luego rezo una oración de envío.

Haga clic aquí para ver la lista de los delegados al V Encuentro Nacional Regional.

Haga clic aquí para ver fotos de la reunión.

 

Asamblea Diocesana Hispana Celebra Reunión Bianual

La Asamblea Diocesana Hispana celebró su reunión bianual el sábado 27 de enero de 2018 en la Parroquia Our Lady of Grace, en Beverly Hills, FL. La reunión dio comienzo con la oración del 50º Aniversario de la diócesis, seguido de la presentación de Vivi Iglesias, Gerente de Relaciones de CRS del Sureste, sobre el Plato de Arroz para la Cuaresma.

Discutimos varios temas:

  • Justicia social y nuestra respuesta en relación a DACA, fondos federales de ayuda internacional y de diplomacia y fondos de seguridad doméstica social (salud, servicios médicos y programas de nutrición).
  • Taller de Entrenamiento sobre el Tráfico de Humanos
  • 50º Aniversario de la diócesis
  • Actividad de Manos Unidas de CRS

Representantes de las 6 regiones compartieron información relevante de sus regiones, al igual que los representantes de grupos presentes en la reunión.

Hubo también tiempo de encuentro y socialización en cada mesa. La reunión concluyó con una oración y almuerzo.

La próxima reunión de la Asamblea Diocesana Hispana se llevará a cabo el 25 de agosto de 2018.

Haga clic aquí para ver fotos de la reunion de la Asamblea Diocesan Hispana.